Un programa distinto

Un programa distinto

Escrita el 11/06/2012

Si pensabas que lo habías visto todo en materia de restaurantes étnicos, quizás te falte probar la cocina croata. ¿Dónde hay que ir?

 

Si faltaba escribir sobre una cocina para completar el mapa étnico porteño, esa es la croata. Y la familia Rusendic es la responsable de mantener las tradiciones de ese país en la Argentina. Hace más de 30 años que comenzaron a elaborar comidas en Mar del Sur, donde hoy tienen el restaurant Makarska. Después se trasladaron a Buenos Aires donde abrieron Dobar Tek, que hoy está a cargo de sus hijos.

 

La cocina croata es la resultante de tradiciones propias y de una multiplicidad de influencias eslavas, turcas, húngaras e italianas. No faltan los frutos de mar, los arroces e incluso las pizzas. Pero lo curioso de Dobar Tek es que es una especie de “museo gastronómico” porque allí cocinan las comidas croatas “de la abuela”, que ni siquiera hoy se consiguen con facilidad en esas tierras.

 

¿Qué se puede comer en Dobar Tek? Unos increíbles strudel, tanto dulces como salados, cuya masa hecha a base de harina, aceite y agua se estira a mano en una mesa larga, francamente deliciosa. También se pueden probar un plato hecho con ajíes rellenos llamado punjene paprike, sarma (hojas de repollo) rellenas con pechito de cerdo ahumado, plato de clara influencia turca, goulash, que son rollitos asados de carne vacuna y cerdo, panceta ahumada, ajo y condimentos y chorizos ahumados con chucrut, entre otras cosas típicas.

 

Para beber sirven un vino de estilo croata elaborado especialmente en San Juan, además de aguardientes como la fljivovica (de cerezas), krufkovac (de peras) o orahovac (de nueces). Los platos son abundantes, así que se pueden compartir. El costo promedio del cubierto ronda los $90. El ambiente es informal, campechano y familiar.

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